Profesor José Ibarra Olivares
por Luís Felipe López Monroy

Don José Ibarra Olivares es un raro complejo de anatomía, pues no se sabe si tiene el corazón en el cerebro o el cerebro en el corazón: Alfonso Cravioto

Nació este ilustre maestro en Zacualtipán, el  8 de mayo de 1884. 

Ahí cursó sus estudios primarios e ingresó al Instituto Científico y Literario del Estado, donde fue condiscípulo de Rebolledo, Cravioto y toda una generación de brillantes hidalguenses, habiéndose ganado por su inteligencia, el cariño de sus maestros y la simpatía, de sus compañeros. 

Se distinguió por su valor civil levantando su voz los males de su tiempo; pero abandonó los estudios para ir a radicar a la Ciudad de México, donde asistió por dos años como oyente a la Escuela de Altos Estudios. Regresó a radicar a Zacualtipán y fue electo diputado a la Legislatura Local y al Congreso de la Unión, descollando ahí por su preparación autodidacta y su rectitud al defender los intereses del pueblo. 

En septiembre de 1923 publicó en Zacualtipán el periódico Verdad Serrana. Después radicó en Pachuca con el fin de educar a sus hijos, nacidos en Zacualtipán; y fue llamado a dictar cátedra de literatura en I.C.L., iniciando así su labor docente. Inmediatamente la juventud lo identificó como su guía y se convirtió en paladín de la enseñanza, sembrando en sus discípulos positivas inquietudes culturales y cívicas. A la vez, continuó su labor periodística fundando y dirigiendo La Discusión, Cultural Hidalguense y Pachuca Rotario sucesivamente; que fueron modelo de periodismo al servicio de la sociedad y de nuestra cultura. 

Escribió un opúsculo titulado Visiones de Viaje de indiscutible calidad literaria, y fue autor de numerosos poemas que quedaron dispersos en varias publicaciones. Como catedrático del Instituto donde tiempo antes había estudiado se puso a la altura de su sagrada misión y con éxito completo pudo llevar su cometido. Preparó un hermoso libro intitulado, "Discursos y Artículos Literarios", que no se atrevió a publicar, porque sostenía "que hay mucha basura en el mundo". Como orador fue grande  y como conferencista siempre supo conversar. Fue brillante poeta y muchos de sus bellos cantos fueron himnos gloriosos dedicados a su tierra natal. A principios del siglo XX se publicaron en El Heraldo de la capital hidalguense sus primeras poesías.  

También cultivó el cuento y sobresalió como orador. En 1953, al fundarse el "Ateneo Hidalguense" presidió la reunión organizadora y era considerado como el decano de la literatura de la Entidad, por lo que se le nombró Presidente Honorario del mismo. Fue maestro de varias generaciones y desarrollaba una incansable labor en el periodismo, en la cátedra, en la poesía, en la oratoria; cuando murió a consecuencia de un derrame cerebral el 14 de febrero de 1957. 

Una escuela preparatoria de Pachuca lleva su nombre; y el 15 de mayo de 1969 se puso su nombre también a un aula de la Preparatoria Núm.1 de la Universidad Autónoma de Hidalgo.

(RAFAEL VEGA SÁNCHEZ: Antología de Poetas Hidalguenses. GILBERTO ZAMORA ESCÁRCEGA: "José Ibarra Olivares", El Hidalguense, 1-III-1957. DR. ALFONSO MEJÍA SCHROEDER: "Maestro Don José Ibarra Olivares", El Hidalguense, 1-III-11962, y "El Maestro Ibarra Olivares", El Hidalguense, 1-II-1966).

 

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